Llevo unos cuantos días rumiando acerca de un tema del cual todos estáis probablemente ya hartos de oír hablar: la famosa “Nota” preelectoral de la Conferencia Episcopal en la que se considera “éticamente inaceptable” apoyar a un partido que negocie políticamente con terroristas.
Antes de nada, una observación: ¡los españoles somos la leche! No hay nada que nos guste más que pasarnos una semana entera debatiendo sobre tonterías. Bueno, miento, sí lo hay: debatir sobre tonterías en las que tenga que ver la Iglesia. Ya sea hacia un lado o hacia otro, el tema morboso por excelencia del español es la Iglesia Católica. A mi pesar, haré gala de españolidad y hablaré yo también sobre lo mismo.
Más que ríos, me atrevería a decir que han corrido auténticos mares de tinta acerca de la dichosa “Nota”, por no mencionar las inacabables tertulias en las distintas radios. Se ha oído de todo, donde “de todo” en nuestro país (y en cualquiera, imagino) equivale a decir “se ha oído a la derecha y a la izquierda barrer hacia casa”. No entraré a opinar sobre lo dicho por los obispos; sin embargo, sí me gustaría hablar sobre esas voces que se dedican a decirle a la Iglesia que “mejor está callada”.
Cada vez que la Conferencia Episcopal abre la boca es la misma historia: se pone en tela de juicio el derecho de la Iglesia a la libre expresión. Lo cual, es cierto, probablemente no sucedería si la jerarquía eclesiástica no fuera tan inmovilista y reaccionaria como suele ser. Pero, ¿qué esperan? ¿Que de repente sus opiniones tomen un giro de ciento ochenta grados? La cuestión no es lo que digan o dejen de decir los obispos: la cuestión es que tienen tanto derecho a decir lo que les dé la gana como yo a escribir estas palabras.
Sí, está claro que la nota lleva una petición implícita (bastante explícita, ella) de que no se vote al PSOE, sino al PP,por mucho de que insistan en que no es así. Y esto es, evidentemente, lo que más revuelo ha causado entre nuestra izquierda. Ayer leí un artículo de Sánchez Dragó a propósito de este tema. A pesar de que este personaje se me atraganta un poco debido a su, desde mi punto de vista, desmesurado ego, me pareció bastante interesante lo que decía. En pocas palabras: la Iglesia puede pedir el voto a quien quieran. Nadie se escandaliza cuando CC.OO. o la UGT pide el voto para los socialistas (¡raro sería lo contrario!). La Iglesia es una sociedad privada, y como tal puede “aconsejar” a sus seguidores acerca del voto tanto como la SER, El Mundo o Cuatro (ya estamos acostumbrados a todo ello,¿no?).
Voltaire dijo “Estoy en desacuerdo con lo que dices, pero defendería a muerte tu derecho a decirlo” (o algo por el estilo; dispensen ustedes mi memoria). No digo que esté a favor de que un ente tan poderoso como la Iglesia dé opiniones que, para colmo, dividan a sus seguidores (¿qué pasa con todos los católicos del PSOE?). Tampoco me gusta mucho esa diferencia quisquillosa y obsesiva entre “negociar” y “negociar políticamente”, aunque la haya. Y menos aun me agrada el hecho de que los obispos se dediquen a dar lecciones sobre terrorismo; ¿acaso hemos olvidado a los curas vascos que daban cobijo a etarras que acababan de asesinar por “razones morales”? Pero todo eso no quita que respete su derecho a decirlo.
Además, ya que estamos, hay otro punto que me saca de mis casillas: quienes, con diferencia, han dado más la tabarra con este asunto son los laicistas (que no laicos). ¡Tiene gracia! ¿No es España un país aconfesional? Bajo mi punto de vista, unas declaraciones de la Iglesia no deberían tener más importancia que las de un sindicato, por ejemplo. Ojo, no le quito peso a lo dicho; en España hay millones de católicos y es evidente que lo dicho por la jerarquía eclesiástica tiene influencia. El error está en darle demasiada importancia. Como yo lo veo, eso es todo lo contrario al laicismo: si Iglesia y Estado están separados, ¿por qué insistir en analizar lo dicho por los obispos como si fuera una declaración del Presidente? Pero bueno…suelen decir que los ateos son los que más hablan de Dios.
Desde luego…como todas las entradas me salgan así, vamos a perder lectores. Pero bueno, si has llegado leyendo hasta aquí, agradecería un comentario acerca de tu impresiones, ya sea acerca del tema en sí, como está escrito el texto, etc. Espero que sigais leyéndonos, en cualquier caso. Por cierto, ya habréis notado que no estoy solo: gracias a la inestimable compañía de Sarah, a partir de ahora serán dos más las voces que se levanten.
No son más que palabras…¿unirás las tuyas a las nuestras?
Est sularis oth mithas
Febrero 6, 2008 at 5:19 pm
Interesante artículo, la verdad que me recuerda a otro tema de actualidad: http://www.elpais.com/articulo/espana/PP/presenta/Senado/Albacete/periodista/denigro/gays/elpepiesp/20080206elpepinac_10/Tes
Sin querer comparar situaciones, resumo brevemente: este tipo, por llamarlo de alguna manera, también decía que podía decir lo que pensaba y, cuanto menos, criticó abiertamente a los homosexuales con chistes de pésimo gusto (cf. supra)
Creo que a menudo dejamos pasar demasiadas cosas por la «libertad de expresión», y nos olvidamos de una regla básica: «tu libertad acaba donde empieza la mía».
Bajo mi punto de vista la Iglesia puede expresar su punto de vista, pero es indiscutible que el uso electoral que se hace de esas palabras es un hecho que no debemos pasar por alto en un país como España, en el que casi un 22 % de la población tiene más de 60 años y sigue muy de cerca las opiniones de la Iglesia.
Por otro lado, todas las instituciones, por pequeñas que sean buscan beneficio propio, y la Iglesia no es excepción, es «legítimo» que defienda sus intereses.
Creo que es bueno plantearnos cual es el papel actual y real de la Iglesia en la sociedad, porque, aunque no queramos verlo, es parte de nuestra historia, pasada y presente.
Febrero 7, 2008 at 11:42 pm
¡Amén! (Puestos a hablar de la Iglesia).
Opino exactamente lo mismo que tú, y querría decirles a todos los indignados por esos comentarios de la Iglesa: ¿de qué os sorprendéis? ¿Por qué demonios va a apoyar la Iglesia a un partido que defiende el aborto, los matrimonios homosexuales, y mil cosas más que están en contra de la doctrina católica?
No creo que sea un secreto para nadie el hecho de que la Iglesia (casi)siempre ha apoyado a la derecha, y prefiero las verdades (sean o no de mi agrado) que los hipócritas secretos a voces.